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El trabajo y la actitud voluntaria ha existido desde el origen de la humanidad, y fue esta necesidad de trabajar por aquello que nos interesa, lo que nos ha permitido evolucionar como sociedad.

El término de voluntariado como tal, no se documenta sino hasta el año 1755 (dentro de un contexto de guerra), y es más adelante que toma fuerza como un movimiento organizado con fines altruistas. Entre los ejemplos más icónicos del siglo XIX, podemos encontrar las historias de La Cruz Roja y El Ferrocarril Subterráneo.

Cruz Roja

El empresario Suizo Henry Dunant, viajó por motivos de negocios al norte de Italia muy cerca de Solferino (Italia), el mismo día en que allí se enfrentaban los ejércitos austriaco, francés y piamontés. Al anochecer, vio que en área de batalla estaban 40.000 hombres heridos, sin recibir ayuda.

Dunant convenció a la población local para que los ayudarán a atender a los heridos, sin fijarse de qué bando eran, usando el lema Tutti fratelli (Todos hermanos) acuñado por las mujeres de una ciudad cercana.

El ferrocarril subterráneo

(Underground Railroad)

Fue una red clandestina organizada en el siglo XIX en Estados Unidos y Canadá para ayudar a escapar a los esclavos afroamericanos de las plantaciones del sur hacia estados libres o Canadá. El nombre de “Ferrocarril Subterráneo” se debe a  que sus miembros utilizaban términos ferroviarios en modo de clave, para referirse a sus actividades.

En esta red trabajaron afrodecendientes nacidos libres, antiguos esclavos que había logrado su libertad y abolicionistas estadounidenses, para proporcionarles a los fugitivos, disfraces, mapas, instrucciones sobre sitios para hospedarse y en ocasiones hasta acompañarlos en el trayecto. Cabe a recalcar que estos voluntarios arriesgaban su propia vida, ya que ayudar a los esclavos podía ser castigado con pena de muerte.

Hoy en día el trabajo voluntario ha evolucionado enormemente y abarca miles de causas diferentes, como reestructuraciones de la leyes en búsqueda de mayor igualdad y respeto, cuidado y consciencia sobre el medio ambiente, acceso a nuevas oportunidades laborales y desarrollo artístico. El factor que no ha cambiado nunca a lo largo del tiempo, es el enorme compromiso y dedicación de todos los voluntarios para hacer que algo que comenzó como una idea se convierta en una realidad.

En el 2006, el Centro Johns Hopkins realizó un estudio sobre el trabajo voluntario organizado, en 37 países al rededor del mundo, y expuso que: aproximadamente 140 millones de personas, en los 37 países de los que se obtuvieron datos, realizan trabajo voluntario normalmente en un año. Si esos 140 millones de voluntarios representaran la población de un país, sería el noveno país más grande del mundo (seguro sería un lindo país). Esos 140 millones de voluntarios representan el equivalente de 20.8 millones de empleos de tiempo completo. Se estima que los voluntarios contribuyen alrededor de $400 mil millones de dólares a la economía global anualmente.

Imaginen lo que esto significa en desarrollo social y el impacto que llegaría a tener.

Aparte del aporte puntual que el trabajo voluntario realiza en función a una causa, el Centro Hopkins afirma que el voluntariado desempeña un papel clave en la vida de una sociedad debido a que, las actividades que realizan los voluntarios, reúnen personas que de otra forma no tendrían contacto entre sí. En este sentido, el tejido social se fortalece mediante prácticas que superen las diferencias socioeconómicas que nos dividen.

Como comentó alguna vez el uruguayo Eduardo Galeano “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo!” por eso los voluntarios son personas dignas de admirar y si eres uno de ellos gracias por tu tiempo , poner tu corazón y una sonrisa por un propósito. No siempre es fácil pero tienes una gran recompensa y sino eres uno de ellos te incentivo a que lo seas tu ayuda a tan solo una persona puede crear un gran impacto.

Ma. Beatriz Aguirre

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